Una web no se presupuesta contando pantallas a ojo. Te contamos qué estás contratando y qué preguntas hacer para que los números tengan sentido.
En 30 segundos
- Antes del precio, define qué tiene que conseguir tu web: contactos, reservas o ventas.
- El presupuesto cambia según estructura, contenidos, diseño, funciones y venta online.
- Pide por escrito alcance, revisiones, contenidos, formación y gastos recurrentes.
Preguntar cuánto cuesta una web profesional se parece un poco a preguntar cuánto cuesta abrir un local. Antes de sacar la calculadora, hay que saber qué vas a hacer dentro. ¿Presentar tus servicios? ¿Vender productos? ¿Conseguir reservas? El escaparate importa, claro. Pero alguien tendrá que poder entrar.
Si estás comparando presupuestos para tu negocio, lo útil es entender qué incluye cada uno. Dos propuestas pueden llamarse «web corporativa» y resolver cosas bastante distintas. Vamos a poner un poco de orden, sin necesidad de sacarse un máster en informática.
Primero, qué trabajo tiene que hacer tu web
Una landing page concentra una propuesta en una sola página: un servicio, una campaña o una oferta concreta. Una web corporativa necesita repartir información entre varias páginas para explicar quién eres, qué haces y por qué confiar en ti. Una tienda añade catálogo, compra, pagos, envíos y gestión de pedidos.
Elegir la opción más pequeña solo por ahorrar puede quedarse corto. Elegir la más grande por si acaso puede complicarte la vida. La pregunta buena es qué necesita encontrar y hacer tu cliente para dar el siguiente paso.
La pregunta buena es qué necesita encontrar y hacer tu cliente para dar el siguiente paso.
Qué cambia el presupuesto de una web profesional
- Estructura: cuántos servicios hay que explicar y qué recorrido necesita cada público.
- Contenidos: si aportas textos y fotografías terminados o hay que crearlos y organizarlos.
- Diseño: identidad propia, ilustraciones y soluciones específicas para tu marca.
- Funciones: reservas, varios idiomas, formularios especiales o conexiones con otras herramientas.
- Venta online: productos, variantes, medios de pago y condiciones de envío.
- Entrega: revisiones, formación y acompañamiento tras la publicación.
Por eso ayuda tanto un briefing sencillo. Decir «necesito cinco páginas» es un principio. Explicar «quiero que una empresa entienda mis tres servicios y me pida una reunión» permite diseñar una solución.
¿Qué tipo de web necesitas?
Tres preguntas rápidas para orientarte. Es una pista para empezar la conversación, no un presupuesto.
1. ¿Qué quieres que haga quien entra en tu web?
2. ¿Cuánto tienes que contar?
3. ¿Qué gestionarás después?
Una landing page
desde 799 €
Una página centrada en una propuesta, con formulario y botón de WhatsApp. Ideal para un servicio o una campaña.
Una web corporativa
desde 1.399 €
Varias páginas para explicar quién eres, qué haces y por qué confiar en ti, con formación para editarla.
Una tienda online
desde 2.299 €
Catálogo, pagos, envíos e impuestos configurados, y formación para gestionar pedidos.
Precios orientativos sin IVA publicados en nuestra página de diseño web en noviembre de 2026. El presupuesto final depende del alcance.
Una referencia real para empezar a hablar
En nuestra página de diseño web publicamos precios orientativos y el alcance de cada modalidad. Allí puedes consultar las tarifas vigentes de landing page, web corporativa, tienda online y pack de marca más web. Así tienes una referencia actualizada en un único sitio y puedes ver qué contempla cada opción antes de escribirnos.
El importe final depende del proyecto. Si necesitas funcionalidades adicionales, más contenidos o un catálogo más amplio, lo concretamos antes de empezar. Un presupuesto útil tiene límites claros: páginas, entregables, revisiones y responsabilidades.
Diseño a medida también significa pensar el recorrido
En el portfolio del estudio puedes ver necesidades distintas. CrossFit Cobeña presenta tarifas, horarios y una prueba por WhatsApp. MUGMUG es una tienda online de tazas. Ambas son webs, pero la tarea del visitante y el trabajo necesario para resolverla cambian.
Una buena propuesta debería explicar ese recorrido. Qué ve primero la persona, qué información necesita después y cómo contacta o compra. El diseño visual acompaña esa decisión desde el principio.


Qué preguntar antes de aceptar un presupuesto
Pide que quede escrito quién prepara los contenidos, cuántas rondas de cambios tienes y qué ocurre con los cambios de alcance. Pregunta también por el acceso a la web, la formación, las licencias que puedan necesitar renovación y la posibilidad de cambiar de alojamiento.
Separa la inversión inicial de los gastos recurrentes: dominio, hosting, mantenimiento y servicios externos, si los hay. En Tempus Fugit la web puede contratarse sin nuestro mantenimiento; puedes consultar las opciones en la página del servicio.
Preguntas que suelen salir en la conversación
¿Puedo empezar con una web pequeña y ampliarla?
Sí, si la estructura se plantea teniendo en cuenta ese crecimiento. Conviene contar desde el briefing si más adelante quieres nuevos servicios, idiomas o una tienda.
¿El presupuesto debería incluir los textos?
Debe decirlo expresamente. Redactar, revisar y cargar contenidos son tareas distintas; saber quién hace cada una evita retrasos y malentendidos.

